domingo, 9 de junio de 2013

Esa cama es solo suya cuando duerme y es solo tuya cuando yo estoy en ella.

No sé cuántas veces te follé en mi mente follando otro cuerpo.
Parece que esa cama es solo suya cuando duerme y es solo tuya cuando yo estoy en ella.
Y  prefiero perder  las iniciales de tu nombre entre sus sábanas antes que gritarlo,a causa de orgasmos que, por desgracia,no eres tu quien me los da.

No he conseguido conocer de verdad a la que duerme sobre mi hombro,es como si cualquiera viniese a mi cama a dormir sobre mi,por que diariamente dice cuánto me ama.
Tengo motivos que me frenan a seguir recibiéndola en mi piel,pero hay gemidos que me suenan a ti y me despistan y olvido los motivos.
Es como una chapa de plástico de color rosa expuesta al sol, que con los días soleados se destiñe y parece que ya no es tan rosa como el primer día.
Por que es más cómodo llenar tu vacío con alguien que tengo cerca.

He tenido muchos nombres sobre mi almohada,de muchas y pocas letras,de dos y tres apellidos,incluso cuatro y ninguno me ha sabido tan dulce como tu nombre al retenerlo en mi boca,como si fuera un poro de ti, un puto suspiro que puede que ni tu misma le des tanta importancia como yo se lo daría,un gesto que me negaría por completo,abandonarlo fuera de mis recuerdos.

Llámame infiel,llámame mentirosa,llámame como te plazca,que lo reconoceré,como reconozco que no he perdido interés en ti.






Solo sé mentirme muy bien.

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